Ayer, mi hermana me dio el gusto de acompañarla a la Ibero en el D.F.
¡Pero que bellos chicos existen!* Y yo confinada a la desdichada fealdad en Rosedales.
INTRODUCCIÓN
Después del taco de ojo que me eché, y de sentirme como monja pecadora por unas horas, salimos del paraíso (al que espero regresar para tomar uno o dos o tres cursillos) y la realidad mostró su fea cara. A los demás, yo estaba de espaldas yendo hacia ComiCastle donde compré dos libros: "The day I swapped my dad for 2 goldfish" y "Shoggoths Old Peculiar", el cual mi hermana describió como "esas 3 hojas engrapadas por el mismo precio de 150" (grr).
Después de recibir tanta dicha de aquel lugar, dirigimos nuestros pasos hacia Plaza Universidad.
PARTICULARIDADES DE LAS TIENDAS DE MODA
Almorzamos y pasamos por Sears y decidimos gastar en ropa. Insospechado, pero cierto.
Llamaron mi atención ciertas... peculiaridades.
* En una zapatería un niño se probaba otros tennis Converse. No pude atinar a decir cuál de los que traía puestos era el nuevo.
* Parece que a simple vista algunas marcas manejan el concepto "Unitalla". Podrán saber cuáles son esas marcas por que sus playeras parecen diseñadas con un tubo por modelo.
Al observar detenidamente la etiqueta de estas prendas uno se da cuenta que realmente existe una diferencia, marcada por las tradicionales S, M, L y, con toda la desfachatez del mundo, XL.
* Desde hace unos años no compro pantalones de mezclilla por que todos son a la cadera.
Ahora que he decidido buscarme unos nuevos por la piltrafez de los míos. Resulta que todos son a la cadera y no hay en este planeta uno que sea a la cintura; las dependientas no son de mucha ayuda, la mayoría ya no sabe diferenciar entre cadera y cintura. Creo que ha surgido un degenere de la anatomía humana (no publicada en ningún libro de medicina) y deformación del concepto de la palabra "CINTURA".
* Los agujeros de fábrica que hacen en los pantalones.
No es que esté en contra de ellos, sé que porporcionan la ventaja de una ventilación correcta. Sin embargo, no puedo aceptar que sean estos más caros que unos que no tienen agujeros.
CONCLUSIÓN
Es extraño como hemos ido cambiando en cuanto a tendencias al vestir. Es como si un neo-ochentismo estuviera trepando sif¡gilosamente por nuestros armarios... sólo que más anoréxico.
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